Análisis de Bastion


El bazar de Xbox Live ha sido últimamente uno de los trampolines mejor posicionados para que las compañías más pequeñas saquen a relucir su talento para el desarrollo de videojuegos. Y ya de paso, ofrecernos alguna que otra pequeña maravilla con la que salivar de forma considerable. Ya ha pasado con cositas como ‘Super Meat Boy’ o ‘Limbo’, cuya calidad era (y es) excepcional e irrebocable, y ahora nos llega, mediante el siempre sorprendente Summer Of Arcade de XBLA, una joya llamada ‘Bastion’, que perfectamente podría ser de lo mejor que ha cosechado el género indie.

Pero antes de pasar a lo que es el análisis es sí, hay que aclarar un punto clave que cualquiera debe asumir antes, durante y después de jugar a ‘Bastion’, que no es nada más que el tener en cuenta las diversas connotaciones que instan al mérito de un juego de estas condiciones. No es que ‘Bastion’ no sea un juegazo por si solo (que lo es, vaya si lo es), sino que el hecho de que Supergiant Games lo haya solventado todo con poco más de dos años de existencia a sus espaldas y sólo siete trabajadores en plantilla lo convierte en una labor digna de admirar. Y más aun cuando se ejemplifica el hecho resaltado antes, en el que la originalidad no entiende de presupuestos. 

Con todo este panorama, ‘Bastion’ no tarda en convertirse en todo un paradigma de esfuerzo y dedicación, y de como una buena idea sí que es a veces suficiente para conseguir un resultado cuanto menos sorprendente a la par que brillante. Y aun así, a pesar de que vemos constantemente todo el mimo y el empeño que le han puesto, nos percatamos también rápidamente de que ‘Bastion’ es título que no destaca en todo y que sólo lo hace en unos pocos puntos concretos. Pero es, precisamente, en esos puntos donde reside todo el encanto del juego y lo que lo convierte en uno de esos títulos (con pijada típico-tópica incluida a continuación) con personalidad propia y con ese aire que lo hace inconfundible, lo que hace que el resto de apartados del juego que no se han visto provistos de estas mismas características puedan quedar algo en evidencia (y resaltando mucho lo del “puede”).

Primeramente, porque nos encontramos nuevamente ante un hilo argumental que, en cuanto a contenido, puede ser concebido de dos maneras en función de cada uno: como una mera excusa para desarrollar nuestro tiempo juego o como una de esas historias que resultan atractivas por la simpleza que se nos presentan y cuya intención es la de resultar simpáticas, encandiladoras o bonitas sin mucha mayor pretensión. Lo cierto es que las impresiones con ‘Bastion’ suelen tirar más por lo segundo, ya que la historia pretende en todo momento ser el tópico del héroe y su epopeya, en la que se enfrenta a múltiples peligros y en el éxito de la cual reside el destino de todos los que le rodean, además del suyo propio. Una especie de Odisea homérica algo más simplificada (que además cuenta con su propia mitología), pero que se solventa de manera que el jugador no nota que sobra. Y es de esta manera como se nos cuenta la historia de un muchacho, Kid, que despierta un día entre la desolación que ha producido la Gran Calamidad, un desastre que ha sumido al mundo en la penumbra y la destrucción, y cuya salvación sólo se encuentra en la activación, por medio de unos cristales distribuidos por el mundo, de un lugar conocido como El Bastión. 

No obstante, y en detrimento de las opiniones que puedan diferir la concepción de la historia de ‘Bastion’, no es en lo que se cuenta de la historia donde reside lo bonito del juego, sino en el cómo se cuenta. Sin diálogos entre los personajes ni indicios que nos permitan ver la comunicación directa entre ellos, ‘Bastion’ se explica a través de una misteriosa, profunda y ronca voz que se encarga de narrar en todo momento los sucesos de Kid. Cada línea, cada oración emitida por esta voz, se corresponderá a lo que hagamos que le suceda a Kid. Si éste muere, la voz nos dirá de forma poética que ha muerto. Si logramos que Kid se quite de encima sin despeinarse apenas todos los enemigos que le salten, la voz aludirá a la fuerza del personaje con una frase ingeniosa. Sin duda, este es uno de los puntos más gozosos del juego, tanto por la calidad de los guiones como por el sobresaliente trabajo de Logan Cunningham a la hora de realizar esta impecable narración.

A pesar de todo, la voz de Cunningham no es nada más que un pilar fundamental del tándem que forma con el otro elemento magistral de ‘Bastion’ que suele atrapar al jugador desde el primer momento. Y es que el gran logro de ‘Bastion’ reside en un maravilloso apartado artístico muy preciosista, en el que todos y cada uno de los escenarios han sido digitalizados tal cual se ve en los fantásticos bocetos originales. O sea, que cada escenario de ‘Bastion’ está dibujado y pintado a mano, con un talento y una maestría envidiables que dan pie a toda una variedad de ambientes, ya que en ‘Bastion’ nunca encontraremos dos escenarios iguales, y que conseguen el juego de Supergiant Games nos entre por la vista y el oído desde el primer momento.

En resumidas cuentas, el mundo de ‘Bastion’ es un mundo destinado a residir en la mente de los jugones consumados. Además, este mundo tiene también una particularidad que acaba de hacer que la experiencia de ‘Bastion’ tenga su propio toque. Los escenarios serán flotantes como resultado de todo el caos provocado por la Gran Calamidad, y en todo momento veremos como se van rehaciendo y reconstruyendo a medida que vamos dando un nuevo paso. Además, nuestro camino se verá amenizado por una impecable banda sonora a cargo de un Darren Korb pletórico, que, además de sacarse de la manga dos preciosas canciones con la inestimable colaboración de Ashley Barrett (ésta y ésta), sabe acompasar una música rítmica con una gran variedad de estilos (donde los sonidos country y blues son los que más abundan), de manera que queda de fábula con el desarrollo de la historia y el ritmo de juego y supone un gran acompañamiento a la voz de Cunningham, lo que convierte a ‘Bastion’ en una auténtica obra maestra a nivel sonoro. 

Y aun así, sería un disparate calificar negativamente los apartados menos lucidos de ‘Bastion’, más que nada, porque no hay nada en el título de Supergiant Games que sea malo. Quizás cuando hablamos de apartados “menos lucidos” nos refiramos en mayor grado a las bases puramente jugables, ya que ‘Bastion’ no deja de ser en ningún momento una mezcla entre RPG y hack’n'slash sin mucha novedad. Eso sí, muy bien implementada. Los combates contra los enemigos serán, principalmente, multitudinarios, con algunos enemigos con pretensiones de final boss de por medio, y requeriremos la mayor del tiempo de todo la fuerza bruta del protagonista, aunque habrá muchas veces en las que será más práctico y seguro el uso de las armas a distancia. Aquí es, precisamente, donde encontramos el punto fuerte de la jugabilidad de ‘Bastion’: un amplísimo y variado arsenal de armas, tanto cuerpo a cuerpo como a distancia, cada una para ser usada de forma diferente y con unas características que convertirán la elección de las dos armas principales para cada misión en un hecho importante que pueden llegara convertir a ‘Bastion’ en un juego mucho más estratégico de lo que parece. Además, cada arma será mejorable a su manera y nos permitirá evolucionarla de diferentes maneras según como nos convenga, por lo que comprar según que mejoras o pociones para reforzar nuestra habilidades no será para nada un mero trámite.

En este sentido, la jugabilidad de ‘Bastion’ es la excepción que confirma la regla. Casi todo el juego está impregnado de una estructura de cuento en la que no son los elementos que definen al juego como tal los que se perfilan como los más priotizados, sino otros que podrían considerarse insatisfactorios por alguien que no está acostumbrado a este tipo de juegos. El apartado artístico de ‘Bastion’ podría ser perfectamente poco más que un capricho, pero es que es de alguna manera el elemento clave en el que se cruzan todos los apartados que conforman a ‘Bastion’ como uno solo, es decir, es el elemento que se encarga de encumbrar todo el conjunto y el que lo hace verdaderamente especial, a su manera, junto con el apartado sonoro.

En conclusión, el Summer Of Arcade, que lleva ya un tiempo irrumpiendo en Xbox Live, nos ha malacostumbrado. Y lo cierto es que yo, personalmente, ruego que nunca deje de hacerlo con cositas como ‘Bastion’. Supergiant Games puede presumir de ser una de las pocas compañías que tienen un debut tan fantástico y sobresaliente como el que han tenido, porque lo cierto es que lo que han conseguido con ‘Bastion’ es para irlo exhibiendo por ahí. Sinceramente, no me extrañan ni el éxito del juego (poco más de 500.000 copias digitales vendidas de un tiempo hasta hoy) ni la ingente cantidad de premios que está cosechando.

‘Bastion’ es una auténtica joyita, un diamante en bruto que por méritos propios, y muy a pesar del efecto eclipse que producen las grandes producciones sobre él, pasa directamente a lo mejor que ha dado el 2011 y a lo más imprescindible de la industria indie del videojuego. No es un título que deba faltar en ningún PC o Xbox, porque de hacerlo nos estaríamos perdiendo un producto importante de la parte más imaginativa del sector y un auténtico espectáculo visual y sonoro que merece ser experimentado. Recomendado encarecidamente.


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Desarrolladora: Supergiant Games
Distribuidora: Warner Bros. Games / XBLA / Steam / AppStore
Fecha de lanzamiento: 20/06/2011
Plataformas:
  • PC
  • Xbox 360

  • PEGI: +12